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Golpeas a mi puerta y la abriré impróvido. Te veré frente a mí como mujer nigromante, que me seducirá con su mantilla de amante.
Percibiré que descubren tus ojos desérticos, tu descamada sonrisa de maleficio fatídico. No recibiré miedo de tu mensaje silencioso, presagios de sombras plenas de vestigios rotos, de una dolorosa eternidad bruma sin memoria. Partiré sin rebeldía contigo hacia el destierro dejando atrás mis cosas junto a mi fútil vida.
Ya no cabe cuestionarme si importo vivir así, o haber tomado otro rumbo para renovarme, si fui un gran afortunado o un mal venturado si merezco permanecer en esto o marcharme, si una elevada pasión aun me inmoviliza aquí, o si un desafecto ya me impulsa a despedirme.
Me rozarás con tu despellejada mano helada,
quizás hasta tibieza y paz yo sienta al tocarte, y me invitaras a bailar mi doliente tango final, al son de mis mejores recuerdos extraviados, de amor correspondido sin haberlo disfrutado.
Sentiré tu enjuto desgarbo contra mi cuerpo, no entiendo porque danzas con la muerte quizás traiga la calma y el bálsamo al sufrir, por momentos que no merecieron ser sufridos. Con tu engañosa y gélida cadencia lóbrega, me
harás evocar sublimes momentos vividos, para que me aflore una sonrisa melancólica, aletargándome para mi luctuoso viaje terminal.
Me escoltarás y algunas lágrimas asomaran, por sentir que lo poco que dejo lo concebí yo. Mujer hechicera que solo da emigrar al olvido, una entrevista con mi devoto ángel guardián para poder agradecerle y exculparlo de todo. derrotando, él me brindó todo lo vivificante, pero yo lo censuré cruel sin razón alguna, viviendo sin agradecer el despertar renovado. Mujer hechicera, no se si estaré ya presto, pero baila conmigo, quizás te estaba esperando, porque ya me había preparado la cama para los dos.
Pablo Omar Natale Nuciforo Argentina
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